P R M
Te agarras
a la última esperanza
aquel pantalón a cuadros
pitillo
comprado en Portobello
cuando Londres
era la meta
y Katmandú
la entelequia
de una mente
despierta
Te agarras
a lo que ya no puede ser
Mientras descubres
frente al espejo
la milésima cana
indecentemente
gris
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