Ya nadie nos recuerda
en la lluvia de balas y gas lacrimógeno
en tu huida y la mía
por la calle Morandé
Del Pinochet de plomo
a La Moneda ardiendo
las losas de Polpaico
o al ciprés de Valdivia
cubiertos de sangre, vergüenza y cenizas
Ya nadie nos recuerda
yo aún te veo niño
un granito de arena
del lejano Maipo
Uno de cinco mil
encerrado en el Sitio
del terror, la locura
con el dolor del frío
y el pánico en los ojos
Ya nadie nos recuerda
Una bala te nombra
y yo jamás te olvido.






